Vosotros, los que surjáis del diluvio en el que nosotros nos hundimos, pensad también, cuando habléis de nuestras debilidades, en los tiempos sombríos de los que os habéis librado.
Casa de Marco. Suena el timbre de la puerta.
Tres veces, pausa, dos veces, pausa, una vez, pausa, vuelve a sonar otra vez
tres veces. Marco sabe que es la contraseña, es Salvador Brecht que aturdido
todavía de los efectos de los tranquilizantes y relajantes que le han puesto en
el hospital llega a buscar a los otros compañeros.
-¡Hombre! ¿Qué te ha pasado?
-Nada nuevo Marco, esos polis las
gastan putas.
-Ya sé cómo las gastan esos cabrones.
Si no me dejan vivir en paz solo porque soy mulato. Y siempre me paran y me
piden la documentación, y yo les doy mis papeles, todos en regla, tengo doble
nacionalidad y a esos racistas les jode, ¿sabes?
-Marco, ¿han estado aquí los
compañeros?
-Sí, hace rato que se fueron. Dijeron
que tenían que seguir con el plan aunque tú no hubieras aparecido. Eso es lo
que se trató dijo Magnus que parecía algo cabreado con esos políticos y ese
empresario, y sobre todo con el comisario y sus esbirros. Les conté lo que
habían estado haciendo los muy…
-Sí, yo también sé lo que han estado
haciendo. Nos quieren y ahora no oficialmente, y ese es el problema, no
podremos acusarlos de nada, han contratado a esos mercenarios de España 5000,
ya sabes quiénes te digo, ¿no?
-Sí, lo sé, estuve en Barcelona y me
los topé un par de veces, y me dieron de lo lindo, esos dicen que quieren echar
de aquí a todos los negros y moros.
-Sí, pero eso es solo la punta del
iceberg. El señor Ricardo y sus secuaces lo que quieren es instaurar la
dictadura de nuevo, al menos aquí en Font-Girola.
-¡Oye Brecht! Los compañeros se fueron
a buscar al niño como habíamos acordado, ¿lo recuerdas?
-Sí, sí, lo recuerdo, pero ahora no
creo que sea el momento, están alertas y nos va a coger a todos y con el niño
no podremos hacer nada; a su padre, a don Ricardo, no le importa en absoluto
ese Andalucio, a él le importan más sus negocios e ir tejiendo su dura red de
trapecista para no caer y reventarse contra el suelo el día que caiga, si es
que conseguimos hacerlo caer. Tenemos que impedirlo Marco,¡ vamos!, ¡corramos!
Puerta del colegio jesuita San Ignacio de Loyola de Font- Girola. Peter Magnus y tres de sus
compañeros sentados a la mesa de la terraza de la cafetería de enfrente. En el
colegio acaba de sonar la sirena de salida de los alumnos. En la puerta está Martín,
el mayordomo de don Ricardo, el mayordomo y el subalterno para los asuntos
sucios. Espera a Andalucio. Los hombres de Brecht también lo esperan. Marco y
Salvador salen corriendo hacia el colegio, pero parece que no podrán evitar lo
inevitable.
Acaban de traer a un hombre en una ambulancia
escoltado por dos policías.
Recepcionista a uno de los policías:
-¿Qué
dice que le ha ocurrido a este hombre?
Policía 1:
-Mire, señorita, el detenido de pronto
se desmayó, y no pudimos reanimarle, así que por eso…
Una enfermera que baja de la ambulancia empuja
la camilla con el hombre hacia dentro de las dependencias de la sala de
urgencias del hospital. Dentro dos doctores se disponen a reanimar al paciente
que parece sufrir un estado de shock. Tras aplicarle varias descargas
eléctricas el paciente comienza a volver en sí.
Doctor 1:
-Ya
lo tenemos, parece que se reanima, este hombre ha sufrido un paro cardíaco.
Doctor 2:
-Mira aquí, Lázaro, parece que le
hayan aplicado alguna descarga con algo.
Doctor 1:
-Sí, Magdalena, eso parece que a este hombre
le han producido el desfallecimiento, podríamos decir que la parada cardíaca ha
sido inducida por alguien.
Magdalena:
-Tendremos que hacerlo constar en el
parte médico, es nuestra obligación.
Lázaro:
-Sin duda compañera, pero ya sabes
cómo se las gastan esos policías, con suerte estos dos que lo han escoltado
hasta aquí nos dejan tranquilos.
Magdalena:
-No importa lo que hagan esos dos,
nosotros cumpliremos con nuestras obligaciones como médicos y se acabó.
Lázaro:
-Como siempre, y no son pocos los líos
en los que esos matones de Salcedo nos han querido meter, por no citar las
presiones y amenazas recibidas que hasta ahora ningún juez se ha dignado a
aceptar como parte de nuestra acusación.
Magdalena:
-Parece que este hombre ya está casi
recobrado, menos mal que es fuerte, sin duda, parece entrenado en algún
deporte.
El hombre recobra todo su juicio y dice:
-Mi nombre es Salvador, Salvador
Brecht.
Doctor 1:
-Lo sabemos, pero ahora no se preocupe
por ello, descanse, lo necesita.
Salvador Brecht:
-Lo que necesito es salir de aquí sin
que ellos- dice señalando a uno de los policías que se ha quedado en la puerta
de la habitación vigilante- me vean. Necesito escapar, no soportaré más el
trato con el que me agasajan los hombres de Salcedo.
Magdalena:
-No tenga miedo, nosotros le
ayudaremos.
Lázaro:
-Aunque esto nos cueste el puesto e
incluso la cárcel.
Salvador Brecht:
-No, ustedes solo tienen que salir de
aquí, y llevar al policía a la otra sala. Me dicen dónde hay otra salida y ya
está.
Doctor 1:
-Pero tendrá que esperar un poco hasta
que se reponga del todo.
Salvador Brecht:
-Está bien, pero no más de una hora,
mis compañeros están en peligro y debo llegar antes de que encuentren al niño.
Magdalena:
-Vale, por ahora le diremos a la
policía que en un par de horas estará usted bien y podrán volver a llevárselo.
Los invitaremos a café. Y en media hora usted se pone esta bata y sale por la
puerta que hay al final del pasillo a la derecha.
Lázaro:
-¿Lo ha entendido?
Salvador Brecht:
-Sí, no se apuren, les doy las gracias
en mi nombre y en nombre de El Club Slovo.
Lázaro:
-¿Ha dicho Slovo?
Salvador Brecht:
-Sí, he dicho El Club Slovo.
Magdalena:
-Bien por ellos, me gustaría formar
parte de ese club tan especial.
Lázaro:
-Sí, son verdaderos héroes de este
tiempo, y necesitamos de muchos de ellos para ganar la guerra.
Salvador Brecht:
-Bienvenidos son. Si me dan sus
números de teléfonos nos pondremos en contacto con ustedes para la próxima reunión.
Pero no olviden que esto es totalmente secreto, ellos- dice mirando hacia el
gendarme apostado en la puerta- son muy peligrosos y nos siguen los pasos.
Doctor 1:
-Aquí tiene, con éste basta para los
dos.
Doctor 2:
-Sí, con ese basta. Ahora ha llegado
el momento Salvador.
Lázaro y Magdalena se dirigen al romano que
sigue apostado en la puerta. El policía les atiende y convencido por éstos les
acompaña, junto a su compañero, a la cafetería donde serán invitados a café por
nuestros dos doctores rebeldes.
Salvador Brecht llegada la hora se coloca la
bata que le han entregado Lázaro y Magdalena y sale del hospital en busca de
sus compañeros con la idea de evitar que encuentren al niño.
En la puerta dos coches de policía. Dentro
cuatro agentes buscan información. Panfletos, impresoras, ordenadores,
cualquier cosa que les pueda valer para acusar a los integrantes de Slovo como
terroristas. Remueven cielo con tierra. Echan abajo los carteles que colgaban
de las paredes. Las fotografías del Che, de Lenin, y de Marx quedan pisoteadas
por el suelo.
Policía 1:
-Aquí no hay nada, esos cabrones se
nos han adelantado. Tendremos que apretarle las tuercas a ese Salvador Brecht.
Llama a la comisaría- se dirige a un subordinado, el que lo hace es el sargento
de policía-, llama y dile al comisario que le den un escarmiento a Brecht, y
que le saquen dónde coño han metido toda la información, todos los panfletos,
los ordenadores, vamos, dile que estamos esperando, si nos dice que le
apretemos las tuercas a los otros estaremos encantados de romperles los cojones
a esos mierdas.
Comisaría, sala de interrogatorio.
Salvador Brecht está sentado ante la mesa.
Frente a él el comisario fuma para mitigar su inquietud y su ansiedad. Brecht
toma un sorbo de agua. En ese momento el policía que hay a su izquierda le
propina un puñetazo haciendo que el vaso salte por los aires salpicando de agua
toda la mesa y mojando el cigarrillo del comisario.
Comisario:
-¡Eres
idiota, no ves que me has mojado el último cigarrillo! A ver si la próxima vez
tienes más cuidado.
El policía sonríe como riendo la gracia y
vuelve a golpear a Salvador Brecht, esta vez le da un directo en el mentón.
Salvador cae hacia atrás en la silla.
Policía:
-¿Mejor ahora, jefe?- pregunta
sonriendo mostrando sus dientes negros y picados.
El comisario se incorpora de la silla y se
dirige a Brecht.
Comisario:
-A ver, amigo, sabes que al enemigo no
le damos ni agua, ¿verdad?, pues a ver si colaboramos con los buenos de esta
película y nos dejamos de heroicidades, que en estos tiempos no están de moda.
Ya sabes lo que está de moda, ¿no?
El comisario envía al policía a por un paquete
de cigarrillos. El policía sale de la sala y quedan solos Brecht y el
comisario.
Comisario:
-Salvador, amigo, ya no estás para
estos trotes, no creas que nos las vas a seguir gastando como lo hacías antes
de llamarte Brecht, sabemos todo de ti, y también sabemos dónde está tu familia
y dónde tus amigos, y espero que entres en razón y nos digas dónde habéis
guardado todo el material que pensabais usar para fastidiarnos la fiesta de
envestidura de nuestro alcalde- el comisario sonríe y pellizca a Brecht en la
mejilla. Salvador Brecht guarda silencio, pero siempre mirando al comisario a
los ojos, cosa que al policía le pone nervioso. Él nunca mira a los ojos a
nadie, siempre anda cabizbajo, y mirando hacia otro lado por temor a ser
descubierto en su mirada-. Te he dicho que hables o tendrás que lamentarlo-
grita golpeando con el puño la mesa. Es incapaz de darle un golpe a Brecht
porque este no deja de mirarle a los ojos y en esa mirada hay algo más que
odio. El comisario siente miedo de esa forma en que Brecht lo mira. Sabe que el
tipo que tiene enfrente se las gasta bien putas, si le das una oportunidad te
manda volando por los aires a hacer compañía a san Pedro- piensa el católico y
practicante de comunión diaria comisario.
Salvador Brecht rompe su silencio:
-No podrás jamás acabar con El Club
Slovo, somos invisibles. Podrás coger a unos pocos, torturarlos, matarlos si
quieres, pero nunca acabarás con el espíritu de libertad y lucha que nos mueve.
El Club Slovo seguirá vivo, y lo sabes bien, lo sabía bien tu antecesor y sus
compinches, y lo sabían bien el antiguo alcalde y sus acólitos y el obispo, y
el presidente, y el papa. Todos lo sabían. Pero por muchos de nosotros que
podáis vencerno acabaréis con nuestro
espíritu de libertad y de lucha, y algún día seréis vencidos y entregados a la
verdadera justicia. Ningún crimen quedará impune ante la ley del Pueblo. Y
ahora golpéame, mátame si quieres pero nunca acabarás con El Club Slovo.
El comisario al oír las palabras de Brecht se
impacienta y descuelga el auricular del teléfono que hay sobre la mesa. Y
grita:
-A ver, dónde coño se ha metido ese
miserable que envié por tabaco. Lo quiero aquí y ya.
Cuelga sin atreverse a mirar a Salvador Brecht
que no ha dejado ni un segundo de mirarle a los ojos. Al momento entra el policía
con el tabaco y se lo entrega al comisario. Este le dice:
-¡Vaya hombre! Los he visto más
rápidos. Voy a salir a tomar el aire. Dale a este lo que se merece. Pero
cuidado, no quiero marcas.
Policía:
-No se preocupe jefe, es mi
especialidad no dejar marcas.
El comisario sale y no puede evitar afrontar
la mirada de Brecht, pero solo una milésima de segundo basta para que los ojos
de Salvador Brecht le muestren lo que se le vienen encima al comisario.
-Duro con él- dice antes de salir.
Una vez en la calle, recibe una llamada de la
patrulla que está registrando la sede de Slovo.
-¿Que no habéis encontrado nada?, ¡maldita
sea, estos cabrones!; bueno dile al sargento que se ponga- da una calada al
cigarro justo delante del cartel donde pone <<Prohibido fumar>>.
Sargento:
-Señor comisario, no hemos encontrado
nada, bueno, solo las putas fotos de esos cabrones que esta gente tienen como
héroes. Sí, las hemos destruido todas, sí, no ha quedado ninguna. Espero sus
órdenes para el siguiente paso.
Comisario:
-El siguiente paso es eliminar a esos
putos revolucionarios que nos van a joder el chiringuito, y no queremos que se
nos acabe el chollo, ¿verdad?- grita el comisario.
Sargento:
-Claro que no, señor. Pero mire lo que
están haciendo estos de Slovo, ve que la mecha no ha hecho más que encenderse y
ya están en Valencia los jóvenes jodiendo en las calles a pesar de que les
estamos dando bien duro. ¿Derechos humanos? Estos el único derecho que hande entender es el la porra y el garrote vil,
y al enemigo ni agua.
Comisario:
-Dejemos a nuestros compañeros en
Valencia que hacen bien su trabajo y hagamos el nuestro bien aquí, muerto el
perro se acabó la rabia. Tienes carta blanca, acaba con los cabecillas de ese
maldito club. Y no regreses hasta que no haya quedado ni uno solo.
Casas de los cabecillas de El Club Slovo.
Toro Sentado, Peter Magnus, Avalon
Breton, Proleto, Cialenva Preston, Nube Roja, y
Caballo Loco, en sus respectivas casas hacen las maletas. Por el momento, su
contacto en la policía les ha informado de que deben largarse por un tiempo.
Están en peligro. La mayoría de ellos no tiene familia, son tipos solteros y
solitarios que dejaron atrás hace tiempo todo vínculo familiar por la Causa, a
sabiendas de que la Causa podría perjudicar a sus familias.
La lucha continuará desde la
clandestinidad El Club Slovo está más vivoq ue nunca.
En la comisaría levantan acta sobre los
detenidos. Y tras las pesquisas son puestos en libertad a espera del juicio.
Los hombres salen, pero falta Salvador Brecht. Ninguno de ellos sabe qué ha
sido de él. Solo saben que una vez en la comisaría fue conducido por un pasillo
a una habitación.
-Tendremos que hacer algo- dice Toro
Sentado-, no podemos irnos sin él.
-Pero, ¿qué podemos hacer?- pregunta
Proleto que ha comenzado a sentirse parte integrante del grupo de cabecillas.
-Vamos a preguntar- dice Avalon Breton.
Se dirigen al mostrador que hay en la entrada
antes de salir a la calle.
Policía:
-No pueden permanecer aquí, deben
abandonar la comisaría al instante de ser puestos en libertad.
Toro Sentado:
-Está bien, pero queríamos saber del
paradero de uno de nuestros amigos.
Policía:
-No podemos darles esa información.
Váyanse y no se preocupen ya le soltarán.
Los integrantes del pequeño grupo se miran
unos a otros sin saber qué hacer. Permanecer allí les puede resultar complicado
y ya está bien por hoy. Antes de salir un policía se acerca a ellos.
Policía 1:
-Salvador Brecht ha sido detenido con
cargos, así que no podrá salir esta noche tendrá que permanecer aquí hasta que
el juez decida darle audiencia. Lo siento, pero no pueden permanecer aquí.
Peter Magnus que ha guardado silencio en todo
momento rompe este mismo:
-¿Por qué a él lo han detenido con
cargos y a nosotros no? Estábamos todos en el mismo lugar y todos hemos
participado de la manifestación. Yo me quedo y de aquí no me moverá nadie.
Policía 1:
-Creo que será mejor que abandonen el
edificio o tendremos que actuar y esto no les va a gustar nada.
Toro Sentado:
-Queremos ver a nuestro compañero, y
no nos moveremos de aquí hasta que eso ocurra.
Policía 1:
-Está bien, veré qué puedo hacer, pero
pasen a esa sala de espera, por favor.
El policía se retira y se pierde tras una de
las puertas que dan al largo pasillo que desemboca en el hall de la entrada de
la comisaría, a la derecha se encuentra una pequeña sala con unos pocos bancos
de madera; allí esperan unas seis personas que por sus rasgos tres de ellas
parecen árabes, dos podrían ser ecuatorianos y una, sin lugar a dudas, por sus
rasgos debe ser del norte de Europa y es la única mujer que hay en la sala y
sobre su pecho luce una tarjeta en la que podemos leer: Hellen Svensson, traductora.
Nuestros hombres entran en la sala,
todos se dedican una mirada de reconocimiento. La chica que porta la tarjeta
identificativa en el pecho se acerca al grupo y pregunta si puede ayudarles en
algo.
Chica:
-Hola, mi
nombre es Hellen, trabajo como traductora voluntaria aquí, puedo ayudarles en
algo, perdón, tendría que haber empezado por el principio: ¿Hablan ustedes
español?
Toro Sentado:
-Gracias,
señorita, pero ya nos apañamos solos.
Chica:
-De nada
señor…
Toro Sentado:
-Toro
Sentado, perdone.
Toro Sentado y la chica comienzan una
conversación, parece que se han caído bien. En esos momentos llegan dos
policías y les piden a los demás que salgan de la sala, incluyendo a la
traductora. Salen todos y quedan en la sala tan solo nuestros hombres: Toro
Sentado, Peter Magnus, Avalon Breton, Proleto, Cialenva Preston, Nube
Roja, y Caballo Loco, faltando Salvador Brecht del que todavía no les han
comunicado nada. Los dos policías salen y cierran la puerta. Al momento las
luces se apagan y la sala queda totalmente a oscuras. Para cuando las pupilas
de nuestros hombres se han habituado a la oscuridad los golpes los han dejado
en un estado de shock que no les deja reaccionar. Un grupo de policías en el
número de diez se ha dedicado a golpearlos con toallas mojadas contundentemente
hasta dejarlos exhaustos. Son esposados y conducidos a una furgoneta a la que
son empujados. Luego tras un recorrido que puede haber durado unos treinta
minutos han sido tirados, literalmente, en marcha, de la furgoneta que ha
desaparecido por el camino. Nuestros hombres aturdidos por la paliza comienzan
a percibir que acaban de ser arrojados en un descampado a unos cincuenta
kilómetros de la ciudad. Están destrozados, adoloridos por los golpes y temen
por la vida de Salvador Brecht al que han perdido la pista en la comisaría.
Peter Magnus:
-Hijos de puta, así es la
justicia en esta democracia de mierda en este país de mierda lleno de cainitas
y salvajes. Me tenía que haber quedado en Irlanda, pero yo no podía decidirlo,
tenía solo ocho años cuando mi padre tomó la decisión de venir a la costa a
probar suerte.
Toro Sentado:
-Tendremos
que denunciar esto, no podemos quedarnos con los brazos cruzados.
Avalon Breton:
-Creo que ha
llegado el momento de dispersarnos y actuar por separado, creando células por
barrios, para poner en marcha un plan de acción, ya sabemos que los esbirros
del poder nos darán tralla y lo peor es que no podremos denunciarles.
Proleto:
-¿Y el
policía que decíais tener en la comisaría?
Nube Roja:
-Lo habrán
cogido, seguro porque si no esto no hubiera ocurrido.
Nuestros hombres deciden regresar a
la ciudad a pesar de sus cuerpos doloridos. Pero algo tienen que hacer.
¿Combatirán con las mismas armas que han sido tratados, o seguirán por el lado
pacífico a pesar de saber que serán aporreados.
Toro Sentado:
-Me preocupa
Brecht, si estos cabrones han sido capaces de hacernos esto a todos estando
juntos qué no serán capaces de hacerle a él. Porquese lo han llevado por considerarlo el jefe de
Slovo. Pero alguien les ha tenido que ir con el cuento.
Tras una larga caminata, por fin
avistan las luces de una urbanización, en ella varios bares ofrecen sus
terrazas a sus clientes. Nuestros hombres deciden hacer un descanso. Toman
asiento a una de las mesas. Hay pocos clientes y los que hay parecen no
percatarse de la presencia del grupo. Viene un camarero y tas observarlos con
un poco de asombro por el aspecto que muestran les toma nota y dice:
-¡Qué! ¿Se
dio mal el partido?
Avalon Breton coge El Noticiero que hay
sobre un estante. Lo hojea y se detiene en una noticia que le llama la atención
y lee:
Sancionado sin empleo y sueldo un policía
por su implicación con El Club Slovo
El
Ayuntamiento de Fuengirola ha sancionado con cinco días sin empleo y sueldo a Pedro
Roca, el policía municipal que apoyó públicamente al movimiento que encabeza El
Club Slovo, y participó en varias concentraciones organizadas por este club en la
Plaza de España, según han informado fuentes locales.
El Consistorio abrió el expediente hace
unos meses, que se ha resuelto esta semana, porque consideraba que esta persona
expresó su apoyo al Club Slovo "como policía y animó a sus compañeros a
sumarse a este movimiento". Concretamente, se refieren a la participación
de Roca en una asamblea del movimiento el 23 de julio, en el que autodenominó
policía en contra del sistema.
El Consistorio se basa en el reglamento de
las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en el propio reglamento de la
Policía Municipal, que detalla que los agentes pueden manifestar sus ideas y
opiniones, "pero no hacer uso de su calidad de policía para ello ni
alentar a sus compañeros a sumarse a ninguna corriente política o social
alardeando de su condición", han indicado las mismas fuentes.
De todas formas, la Dirección de Seguridad
ha optado por imponer la multa mínima por este tipo de conducta, ya que está
sancionada entre cinco días y seis meses de rescisión de empleo y sueldo por
una falta grave derivada de un abuso de atribuciones. Por el contrario,el Club Slovo que le apoya y que está
recogiendo firmas en contra de este expediente lo considera un atentado contra
la libertad de expresión por parte del Consistorio fuengiroleño.
Además
aseguran que en esa asamblea, aunque el agente reconoció ser parte del club,
"en ningún momento iba vestido con el uniforme ni presentó ninguna
acreditación de dicha institución; por tanto, él habló como ciudadano, ejerciendo
su derecho". En este sentido, creen que el único motivo por el que la
Corporación Municipal quiere sancionarle es "por las diferencias
ideológicas de este ciudadano y los representantes de este Gobierno
municipal".
Toro
Sentado:
La era de la “prosperidad” se acabó.
El sueño del acceso al consumo y el avance, como se expresaba en el tríptico
“alardeo, consumo, profesión”, de repente, se ha convertido en la peor de las
pesadillas. Pero ahora ya no hay vuelta atrás. Los tiempos en los que los
patrones exprimían a lxs extranjerxs en las granjas y la construcción, ese
tiempo en el que presumías de ser voluntarix en los Juegos Olímpicos, pero
tenías una señora de la limpieza de esclava del hogar, eso jamás volverá.La era
de la “prosperidad” se acabó. El sueño del acceso al consumo y el avance, como
se expresaba en el tríptico “alardeo, consumo, profesión”, de repente, se ha
convertido en la peor de las pesadillas. Pero ahora ya no hay vuelta atrás. Los
tiempos en los que los patrones exprimían a lxs extranjerxs en las granjas y la
construcción, ese tiempo en el que presumías de ser voluntarix en los Juegos
Olímpicos, pero tenías una señora de la limpieza de esclava del hogar, eso
jamás v
-Estamos perdidos, la represión ha comenzado, ya no
me duelen los golpes, me duele que ahora a todos nos van a perseguir, y no solo
a nosotros sino a todos los que ellos consideren que tienen relación con
nosotros, así no dejarán en paz ni a familia ni amigos. Esto no ha hecho más
que empezar, me temo que habrá mucha violencia física, la psíquica ya la
ejercen teniendo el control de las instituciones. La lucha será dura, cruenta y
a muerte. Pero debemos luchar antes que aceptar la injusticia, antes de ser
exterminados por ese atajo de cabrones sin escrúpulos. Si, chicos, se avecinan
malos tiempos para la paz y buenos para la guerra.
El
grupo se levanta y brinda entonando una canción:
Miren como nos hablan de libertad,
cuando de ella nos privan en realidad.
Miren como pregonan tranquilidad,
cuando nos atormenta la autoridad.
Que dirá el Santo Padre
Que vive en Roma,
que le está degollando,
a su paloma.
Miren como nos hablan del paraíso,
cuando nos llueven penas como granizo.
Miren en el entusiasmo, por la sentencia,
sabiendo que mataban a la inocencia.
Que dirá el Santo Padre
Que vive en Roma,
que le está degollando,
a su paloma.
Y que oficia la muerte como verdugo,
tranquillo está tomando, su desayuno.
Con esto se impusieran la soga en cuello,
el quinto mandamiento, no tiene sello.
Que dirá el Santo Padre
Que vive en Roma,
que le está degollando,
a su paloma.
Mientras más injusticias, señor fiscal,
más fuerza tiene mí alma, para cantar.
Lindo segar el trigo en el sembrao,
regado con tu sangre, Júlian Grimao.
Que dirá el Santo Padre
Que vive en Roma,
que le está degollando,
a su paloma.
Tras la batalla campal habida entre policías y
manifestantes quedan detenidos los cabecillas de éstos: Proleto, Salvador
Brecht, Toro Sentado, Avalon Breton, Peter Magnus,
Cialenva Preston, Nube Roja, y Caballo Loco son conducidos a las dependencias
de la comisaría de policía local.
En el furgón:
Salvador Brecht:
-Ya tenemos lo que
necesitábamos, ahora nos convertiremos en víctimas de esta historia, nuestro
contacto en la policía ha actuado correctamente. Hoy pasaremos la noche en las
celdas de la comisaría y mañana estaremos en la calle y pondremos en marcha el
movimiento de protesta para el día en que seamos juzgados; dos o tres meses más
o menos tenemos para atar bien la toma de los juzgados.
Proleto:
-¿Estás diciendo que todo
esto ha sido un montaje?
Toro Sentado:
-¡Claro compañero!, el
Club Slovo tiene amigos hasta en el infierno, ¿qué pensabas de nosotros?
Proleto:
-La verdad es que no pensaba nada,
pero al menos son esperanzadoras las palabras de Brecht.
Salvador Brecht:
-¿Esperanzadoras? Amigo Proleto
nosotros somos el pueblo, y vamos a despertar del letargo, vamos a hacer que lo
que dijo Martin Luther
King no pese sobre nuestra conciencia: “Cuando reflexionemos sobre el siglo XX, no
nos parecerá lo más grave las fechorías que realizaron los que consideramos
malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. Y nosotros como
buenas personas no vamos a seguir guardando silencio, por ello gente como
nosotros hay en todos lados, por eso la policía nos servirá, los medios de
comunicación nos servirán para que todo salga a la luz y todo el dinero robado
por los ediles de este pueblo sea devuelto a las arcas del pueblo.
En el grupo los demás guardan silencio
pero saben qué es lo que tienen que hacer cuando llegue el momento.
Peter Magnus
se levanta y entona un canto*:
Well, show me the way
To the next whiskey bar
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why
Show me the way
To the next whiskey bar
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why
For if we don't find
The next whiskey bar
I tell you we must die
I tell you we must die
I tell you, I tell you
I tell you we must die
Oh, moon of Alabama
We now must say goodbye
We've lost our good old mama
And must have whiskey, oh, you know why
Well, show me the way
To the next little girl
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why
Show me the way
To the next little girl
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why
For if we don't find
The next little girl
I tell you we must die
I tell you we must die
I tell you, I tell you
I tell you we must die
Oh, moon of Alabama
We now must say goodbye
We've lost our good old mama
And must have whiskey, oh, you know why
Bueno, enséñame el camino
A la próxima whiskeria
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Enséñame el camino
A la próxima whiskeria
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Por si no encontramos
La próxima whiskeria
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo, te lo digo
Te lo digo: debemos morir
Oh, luna de Alabama
Ahora hemos de decir adiós
Hemos perdido nuestra buena y
vieja mama
Y debemos tener güisqui, oh,
sabes por qué
Bueno, enséñame el camino
A la próxima muchacha
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Enséñame el camino
A la próxima muchacha
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Por si no encontramos
La próxima muchacha
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo, lo digo
Te lo digo: debemos morir
Oh, luna de Alabama
Ahora hemos de decir adiós
Hemos perdido nuestra buena y
vieja mama
Y debemos tener güisqui, oh,
sabes por qué
*Alabama Song de Bertol Brecht
El furgón se detiene. Se abren las puertas y
escoltados por policías los prisioneros son dirigidos a las celdas de la
comisaría.
En la ciudad por todos los rincones comienzan
a aparecer panfletos en los que se puede leer:
“SOMOS EL CLUB SLOVO, LO SABEMOS TODO,
SABEMOS QUIÉNES NEGOCIAN CON EL DINERO DEL PUEBLO, QUIÉNES ROBAN AL PUEBLO,
QUIÉNES OPRIMEN AL PUEBLO. SABEMOS QUÉ MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESTÁN EN EL AJO,
SABEMOS QUIÉN ES DON RICARDO, SABEMOS QUE EL SEÑOR COMISARIO TAMBIÉN ESTÁ EN EL
AJO, LA PRENSA TAMBIÉN TRAGA”.
“SOMOS EL CLUB SLOVO CON EL INDEFENSO,
PARA EL INDEFENSO Y POR EL INDEFENSO. HEMOS VENIDO A SACAR TODA ESA BASURA DE
LA CASA DEL PUEBLO.”
¿Quieres mantener las manos de la especulación lejos del derecho al acceso a
una vivienda?
¿Quieres un sistema democrático libre de corrupción y realmente participativo?
¿Quieres un urbanismo humano, al servicio de la gente, en vez de parques
temáticos e intereses especulativos?
¿Quieres que se imponga una Economía al servicio de la gente y no lo contrario?
¿Quieres que el suministro de agua y energía y que la producción de alimentos
se haga de un modo sostenible respecto del medio ambiente y accesible para toda
la población?
¿Quieres que el dinero de los impuestos se use para cubrir las necesidades de
la población y no para lucrar a los especuladores?
¿Quieres evitar que nadie retenga de forma improductiva y por intereses
especuladores bienes de interés general como el suelo, la vivienda, los
recursos naturales, las materias primas, los alimentos...?
¿Quieres una Sanidad, una Educación y en general Servicios Públicos de calidad,
universales y gratuitos?
¿Quieres que las leyes electorales procuren la mejor representación de la
voluntad popular en vez del mantenimiento de un poder político que no nos
representa?
¿Quieres una cultura abierta y popular, lejos de industrias y de peajes?
¿Quieres políticas municipales dictadas directamente por la gente y no por los
grupos de interés económico?
¿Quieres acceso universal y gratuito a Internet y que el uso de los recursos de
la Red se mantenga libre?
¿Quieres que se invierta de una vez la progresiva desigualdad que nos está
imponiendo el actual poder económico?
¿Quieres que el uso social y responsable de los espacios públicos deje de ser
reprimido?
¿Quieres que de verdad todos los ciudadanos y ciudadanas tengan los mismos
derechos, los mismos deberes y la misma dignidad sin importar su lugar de
origen, su raza, su sexo, su orientación sexual o sus creencias?
¿Quieres medios de comunicación libres y plurales a imagen de la población a la
que informan y no a medida de los intereses económicos que los financian?
¿Quieres que todas las personas tengan acceso a un modo de vida digno y
autónomo?
¿Quieres que se renuncie para siempre a la guerra como forma de resolver los
conflictos?
¿Quieres que el acceso al conocimiento y a la tecnología deje de ser tratado
como un bien especulativo?
¿CREES REALMENTE QUE CONSEGUIREMOS ALGO DE TODO ESTO SIN CAMBIAR A FONDO LAS
REGLAS EXISTENTES?
RECLAMA TU PODER CONSTITUYENTE Y VEN CON NOSOTROS A CAMBIAR EL SISTEMA DESDE LA
BASE.
ÚNETE O FORMA LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE TU BARRIO, PUEBLO O CIUDAD.